lunes, 12 de septiembre de 2022

Los ocho años de Martí March se saldan con un nuevo fracaso del Pacte en sus políticas de infraestructuras educativas

 

PLIS, asociación de profesores, considera un fiasco su promesa de reducir a la mitad el número de barracones, llamados aulas modulares, que había heredado de Bauzá. 

Siete años después y con 290 millones de euros más de presupuesto, es decir, un 37%, el gobierno balear tiene 94 barracones, uno más que en 2015.

De los 1.090 millones de presupuesto en Educación, el conseller pregona como un éxito que haya dedicado menos de un 1% a mejora de las infraestructuras.



Palma,  12 de septiembre de 2022

 

“La ineficacia de la gestión económica de la Consejería de Educación se demuestra con los hechos: a pesar de pregonar en 2015 que los barracones que había dejado Bauzà, 93, eran una muestra de incompetencia, Martí March ha demostrado ser sumamente incompetente, pues no se entiende a qué, con un presupuesto de 1.090 miilones este año, 37% más que en la época Bauzà, dedica el dinero.”

PLIS Educación cree que la política de infraestructuras en materia educativa de los ocho años de Martí March al frente de la consejería de educación se ha saldado con un sonoro fracaso. Sin ir más lejos, March ha fracasado estrepitosamente en su objetivo de reducir a la mitad el número de barracones, un objetivo que se marcó al principio de su mandato. En efecto, el curso 2022-23 comenzará con más barracones (94 barracones) que el curso 2015-16 (93 barracones), cuando Martí March se estrenó como consejero de Educación al calor del Pacto de Progreso. En aquel entonces March se planteó reducir a la mitad las aulas modulares que había heredado del ejecutivo de José Ramón Bauzá. Nada más lejos de la realidad. Un año después el número de barracones ascendía a 107. En 2020, en plena pandemia, la cifra escalaba rampante a 120. Como dijo March en rueda de prensa de presentación del curso 2022-23, parafraseando a Jung, “somos lo que hacemos”. Y los datos no dejan lugar a dudas de lo que él ha hecho. Al inicio de su periplo como consejero del ramo, March se planteó el reto de rebajar el número de barracones en base a tres ejes: la construcción de nuevos centros, la ampliación de otros centros y la rebaja de las ratios. De fiarnos de los datos ofrecidos por Martí March en la rueda de prensa del pasado jueves, ni la construcción de nuevos centros ni la ampliación de otros ni la rebaja de las ratios alumnos/profesor han conducido a ninguna reducción de las aulas modulares en Baleares. Difícil es obtener resultados cuando se carece de estrategia o cuando ésta es equivocada. De nada sirve tener mucha “voluntad política” sin más cuando la gestión dista de ser satisfactoria y se tiene que recurrir a las “circunstancias”, como hizo March en la rueda de prensa, para ocultar su ineptitud gestora. 

No hay que olvidar que, siempre de acuerdo con las manifestaciones de March en la rueda de prensa , el gasto educativo en 2023 podría incrementarse en 500 millones de euros respecto al de 2015. Un aumento astronómico que se ha dirigido básicamente a engordar las plantillas de profesores y a ejercer de repartidora de toda clase de becas y ayudas, pero apenas a inversiones en materia de infraestructuras. Como muestra un botón: March alardeó de “haberse llevado a cabo más de 60 obras en los centros educativos de las islas durante este verano, a las que la Conselleria ha destinado cerca de diez millones de euros”, lo que representa menos de un 1% del presupuesto anual de su consejería. Si a esta pobre inversión le sumamos la ya tradicional ineficacia gestora de los Pactos de Progreso los resultados saltan a la vista.