El Mundo, 24 de marzo de 2019
LA APRECIACIÓN benévola de la inmersión / sustitución / eliminación lingüística y cultural obligatorias en Cataluña y Baleares nos permite hablar de un método pedagógico fallido. La versión exhaustiva, en cambio, nos autoriza a desenmascararla como una eficaz herramienta de financiación política y de exclusión social al servicio de un proyecto identitario supremacista, cuyo meta pasa por establecer barreras invisibles para la incapacitación lingüística y cultural, antesala selectiva de futuros muros laborales para un segmento de la población al que se pretende dejar fuera de todo desempeño en la administración pública de alto nivel y para el que está reservada una calculada promoción social descendiente y por apellidos.













